Editorial

JIEGOS ESCOLARES DEPORTIVOS Y PARADEPORTIVOS2025: MÁS QUE UNA COMPETENCIA, UNA ESCUELA DE VIDA

Celebraciones únicas organizadas por la UGEL Cutervo
Redacción RI

JUEGOS ESCOLARES DEPORTIVOS Y PARADEPORTIVOS 2025: MÁS QUE UNA COMPETENCIA, UNA ESCUELA DE VIDA

En Cutervo, como en cada rincón del Perú, se vive por estos días una celebración única, cargada de energía, sueños y aprendizajes: la Etapa Distrital de los Juegos Escolares Deportivos y Paradeportivos 2025. Este evento, esperado con entusiasmo por estudiantes, docentes, familias y comunidades educativas, trasciende la mera competencia deportiva para convertirse en un espacio privilegiado de formación integral, donde se forjan no solo atletas, sino ciudadanos comprometidos con valores y principios.

Desde las canchas de fútbol y vóley hasta las pistas de atletismo y los tableros de ajedrez, los Juegos Escolares son mucho más que una exhibición de habilidades físicas. Son una escuela de vida donde se cultivan valores fundamentales como el respeto, la empatía, la tolerancia, el trabajo en equipo, la disciplina y la perseverancia. En un mundo donde las pantallas y las redes sociales dominan la atención de las nuevas generaciones, estos juegos representan una oportunidad invaluable para reconectar a los jóvenes con el poder transformador del deporte y la educación. Son un recordatorio de que la formación no se limita a las aulas, sino que se extiende al esfuerzo físico, al compañerismo y a la superación personal.

Sin embargo, a pesar de su relevancia, es alarmante la escasa visibilidad que se otorga a este evento. La falta de difusión por parte de las autoridades educativas y deportivas locales refleja un preocupante desinterés institucional. ¿Dónde están las campañas de comunicación que resalten el esfuerzo de los estudiantes? ¿Dónde los registros fotográficos, audiovisuales o las crónicas que permitan a la comunidad conocer y celebrar los logros de sus jóvenes? La organización de los juegos no es suficiente; es necesario proyectarlos como un símbolo de orgullo educativo, como una narrativa que inspire y movilice a toda la sociedad. Esta carencia no solo invisibiliza el trabajo de los participantes, sino que también priva a la comunidad de un motivo de unidad y celebración.

Aun así, es imposible no reconocer el esfuerzo incansable de quienes sostienen esta iniciativa desde las bases. Directores, docentes y padres de familia, muchas veces con recursos limitados y frente a adversidades logísticas, logran que sus estudiantes participen con dignidad y pasión. Ellos son los verdaderos héroes de los Juegos Escolares, aquellos que, con compromiso silencioso, convierten cada encuentro deportivo en un acto de resistencia pedagógica frente a la indiferencia institucional. Su labor demuestra que el deporte escolar no es solo una competencia, sino un vehículo para construir comunidad, fomentar la inclusión y fortalecer la autoestima de los jóvenes.

En un contexto donde los desafíos sociales como las adicciones, la violencia, la desigualdad y la desorientación afectan profundamente a la juventud, los Juegos Escolares se erigen como un faro de esperanza. Estas iniciativas encauzan las energías de los jóvenes hacia metas nobles, promoviendo hábitos saludables y reforzando su sentido de pertenencia. Como reza el antiguo adagio latino, “Mens sana in corpore sano” —mente sana en cuerpo sano—, el deporte escolar es una apuesta por una generación más fuerte, ética y consciente de su rol en la sociedad. Es una herramienta poderosa para contrarrestar las amenazas que enfrentan nuestros adolescentes, ofreciéndoles un espacio donde el esfuerzo, la colaboración y la superación son los verdaderos protagonistas.

Por ello, extendemos un reconocimiento sincero a todas las Instituciones Educativas participantes, formadoras incansables de las nuevas generaciones. A cada estudiante que deja el alma en cada partido, carrera o jugada, nuestro aplauso por su valentía y compromiso. Y a las autoridades, un llamado urgente: los Juegos Escolares no son un evento más en el calendario, sino un pilar fundamental para construir ciudadanía, identidad y futuro. Es imperativo que se les brinde el apoyo, la difusión y los recursos que merecen.

El verdadero triunfo de estos juegos no se mide en medallas ni trofeos, sino en la transformación de nuestras niñas, niños y jóvenes en personas íntegras, resilientes y solidarias. Que los Juegos Escolares Deportivos y Paradeportivos 2025 sean un testimonio vivo de que el deporte, cuando se vive con pasión y propósito, es mucho más que una competencia: es una escuela de vida que nos enseña a ser mejores, juntos.

Por: José Matta Guerrero 

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